La tentación es enorme. Estás emprendiendo y quieres adelantar algo de financiamiento pidiendo un crédito personal.
Sabes muy bien que el banco o la caja de ahorro y crédito no te dará todavía el préstamo comercial que necesitas porque estás recién empezando y te falta historial financiero para ello.
Sin embargo, pedir un préstamo de este tipo para financiar tu empresa puede terminar dándote más de un dolor de cabeza y acabar con tu negocio antes de tiempo.
Nadie pone en duda tu responsabilidad de pago. Pero si usas un crédito personal para financiar el despegue de tu emprendimiento, más adelante podrías enfrentar problemas contables y financieros.
El dinero que una institución financiera bancaria y no bancaria presta a través de un crédito comercial consiste de una carga financiera que se adhiere a la personalidad jurídica de la empresa, y no se asocia al historial financiero de una persona natural.
Asimismo, el capital es usado para fines comerciales, no personales. Por ende los plazos, precios y montos están configurados para ese destino, y la evaluación crediticia del cliente considerará la capacidad de pago y endeudamiento de la empresa, no del individuo como persona natural.
El problema, precisamente, es cómo justificar el retiro del dinero de la contabilidad de tu empresa si lo pides como persona natural, para pagar las cuotas de un crédito personal, y cómo saldrá esto reflejado en el historial tributario de tu compañía.
Es decir, “auto-devolverte” ese dinero terminará siendo engorroso.
Este préstamo tiene como objetivo financiar a personas naturales que darán al dinero un destino de gasto sin retorno directo, como comprar un auto, financiar un viaje, o bien pagar la tarjeta de crédito.
Las características de este crédito están asociadas al nivel de ingresos y cómo genera ingresos una persona natural. Por ejemplo:
Las empresas necesitan financiamiento para otros objetivos en vez de gastos sin retornos directos, ya sea financiar capital de trabajo o algún activo productivo.
¿Qué es un activo productivo? Todo bien que sea capaz de generar un beneficio futuro para la empresa.
En un crédito comercial, el banco debe determinar el comportamiento y capacidad de pago a futuro de la empresa, que tiene una personalidad jurídica, para dar fiel cumplimiento a la obligación que el cliente adquiere al contratar un préstamo. Ésta corresponde a la devolución del capital inicial más los intereses.
Estas variables se determinan considerando la información contable e ingresos del negocio, las proyecciones de ingresos, y otra información fidedigna que permita diseñar un cuadro de pago en créditos en cuotas o en un vencimiento acorde a la realidad de la Pyme.
En el banco, la cooperativa o caja de ahorro y crédito, el proceso de evaluación de riesgo de ambos tipos de créditos sigue los mismos pasos, pero las consideraciones y características varían.
Es cierto, una persona natural puede darle el destino que quiera a su crédito de consumo. No obstante, en el caso de financiar un emprendimiento, el beneficio en el corto plazo de este dinero puede terminar generando problemas más adelante.
Éste es uno de los tantos malos hábitos de mezclar las finanzas personales con los negocios que te aconsejamos evitar. Si quires saber más, lee por qué es complejo utilizar tu cuenta corriente para manejar las platas de tu empresa, o bien usar la cuenta de tu empresa para gastos personales.